A través de los años por Liberace

martes, 12 de marzo de 2013

LA HORMIGA ATÓMICA ES ADMIRADA POR SUS AMIGOS





Y ahora, en la estampa número 161 podemos ver a Los Osos MontañesesDulce Abuelita, Lindo Pulgoso y Loopy de Loop, admirar las grandes proezas que realiza el pequeño héroe de la televisión: La Hormiga Atómica.

La Hormiga Atómica es una hormiga de color rojo muy especial pues no tiene como todas las hormigas de su especie 6 extremidades. Tiene dos piernas delgadas y dos musculosos brazos capaces de levantar los objetos más pesados que se pudieran imaginar. Nuestro pequeño héroe viste una larga sudadera de cuello alto de color naranja, que le cubre su amplia caja torácica (al frente lleva grabada en color morado la letra “A”). Sobre su cabeza redonda, lleva un casco de color blanco sujeto con una cinta bajo su mentón. Su casco está provisto de dos pequeños orificios de los cuales sobresalen sus antenas, diseñadas especialmente  para recibir señales de auxilio. Lleva además unos pantaloncillos deportivos color azul. La Hormiga Atómica, pese a su tamaño, puede levantar toneladas, moverse a una gran velocidad, volar despidiendo una estela brillante tras de sí y recibir señales de radio por sus antenas. En las estampas 162 y 172, podemos ver a La Hormiga Atómica preparándose para enfrentar a algún enemigo.



Así, como escudo protector utiliza una corcholata y como espada de ataque un alfiler. En otro cromo la podemos ver saboreándose el apetitoso pastel que le preparó Dulce Abuelita.

Cuando escuchábamos su célebre grito de batalla “Contra el mal, la Hormiga Atómica”, nos disponíamos a disfrutar su demostración de fuerza e inteligencia al servicio de la justicia. Por cierto, apenas 25 capítulos de este personaje se hicieron para la serie de televisión y Juan José Hurtado se encargó de prestar su voz a La Hormiga Atómica.



En las estampas 163, 164, 170 y 172 aparecen Dulce Abuelita y su peculiar mascota: Lindo Pulgoso.

Lindo Pulgoso es un perro peludo de gesto adusto y burlón que tiene la peculiaridad de poder reírse entre dientes de los infortunios de los maleantes que pretenden dañar a su ama  (su risa es similar a la de Patán). Por cierto,  este singular can suele deambular a cuatro patas como cualquier perro normal aunque si así lo desea, también puede pararse en dos patas. A pesar de los cuidados de Dulce Abuelita, el aspecto de Lindo Pulgoso es el de un perro callejero, pues siempre luce desgreñado y melenudo.




Dulce Abuelita es una viejecita amable con cabello completamente encanecido. Sin embargo, lleva un peinado que combina el estilo propio de las damas de su edad (recogido en un moño por detrás) pero aderezado con un toque juvenil propio de los años 60’: el fleco que cae de manera desordenada por su frente. Lleva anteojos y una expresión audaz y despierta. Ordinariamente viste un traje sastre color rosa pero suele usar pantalones o faldas modernas dependiendo de la actividad diaria; además, goza de buena salud y con un carácter inusual para una señora de su edad. Monta en motocicleta, surfea o  escala, según la ocasión. ¡Ah!, para ella no hay nada mejor que la compañía de su adorada mascota. Ella lo cree tierno, de buenos modales e incapaz de hacerle daño a nadie. Lindo Pulgoso pasa el día descansando y defendiendo –sin que su ama se entere-, de todo tipo de problemas.



La presentación de esta serie animada estuvo a cargo de Ken Smith, mientras que  Juan José Hurtado prestó su voz a Lindo Pulgoso y Magdalena Ruvalcaba  se encargó del doblaje al español de Dulce Abuelita.  

En la estampa 163 podemos ver a la ingenua Dulce Abuelita caminar por su casa llevando un maletín cargado de joyas sin darse cuenta que es observada por un malandrín que la acecha desde la ventana.

En el cromo 173, aparece una imagen clásica de esta entrañable caricatura: Dulce Abuelita conduciendo su motoneta a toda velocidad mientras Lindo Pulgoso, sentado en la parte trasera, con su risa burlona, desafía la fuerza del viento…


En el programa de La Hormiga Atómica también presentaban la caricatura de una familia de osos que habitaban en algún lugar del sur de los Estados Unidos de América: Los osos montañeses.

Esta singular familia estaba integrada por Apá Roque (Rubens Medel hizo el doblaje al español), la Amá (doblada por Magdalena Ruvalcaba), Florecita y el pequeño Huerco (Rocío Garcel se encargó del doblaje de ambos al español).




En la estampa 165, podemos ver al Apá Roque descansar plácidamente mientras llega la presa de cacería. Es un gran oso pardo bastante perezoso y despreocupado. Jamás ha trabajado pero eso sí, siempre está cansado y por ello, no desperdicia ningún momento para dormir la siesta.

La Amá, es una osa chaparrita y regordeta que lleva como prendas únicas de vestir, un delantal blanco y una mascada rosa. Al igual que el Apá Roque, acostumbra fumar tabaco en una pipa. Además de realizar las faenas del hogar, tiene que realizar los trabajos propios de su esposo y procurar el alimento diario para su familia.


Florecita es una simpática y jovial osita de color amarillo. Es tímida y romántica; sus ojos son grandes y expresivos y han cautivado a más de un oso en la montaña. Usa un coqueto sombrerito adornado con una flor blanca y disfruta mucho tocar la guitarra eléctrica en el singular grupo musical que forma con su familia.


El pequeño de la familia se llama Huerco. Viste un sombrero color café de ala ancha vuelta hacia abajo y para completar su atuendo, usa un desgastado chaleco azul. Este osito adora a su papá y por extraño que parezca, Huerco aspira a ser como él cuando sea mayor.


En las estampas 168 y 176 del Carnaval de Hanna Barbera, podemos verlo correr gustosamente por la pradera, armado con su rifle en plena cacería y huir sigilosamente tras errar el tiro que por mala suerte (en realidad mala puntería), dio en la hamaca donde Apá dormía la siesta, provocando la estrepitosa caía de éste.
Los 26 episodios que se transmitieron en la serie de televisión (hecha en 1965) fueron presentados por ken Smith.


Y ahora, me encuentro con una grata sorpresa. Muchos y gratos recuerdos tengo de este personaje de caricaturas. Al inolvidable lobo bueno color marrón que conversaba con acento francés, podía verlo en mis primeros libros para colorear, además de la televisión y en algunos cortos de cine que solían pasar antes de la proyección de la película. También aparecía en el libro de lecturas de primer año que editaba la SEP una pequeña historia de Loopy de Loop quien se desempeñaba como trabajador en un circo.

Los cromos o estampitas que logré conseguir de este personaje tenían a mis ojos un encanto especial y por ello, el entrañable lobo bueno pronto se convirtió en uno de mis personajes animados favoritos. Loopy es un lobo alto, fuerte, de amplio pecho y con la apariencia de los típicos leñadores de los lejanos bosques canadienses.




Nuestro buen amigo viste un gorrito de punto amarillo con borla y esponjada bufanda amarilla al cuello. Sin duda, Loopy de Loop está determinado en convencer a los humanos sobre el hecho de que los lobos pueden ser animales buenos, educados y caritativos tanto o más que él. Pero la mal ganada reputación de los lobos provoca entre las personas que ven a Loopy que lo traten como una bestia salvaje y perversa. Y ahí tenemos siempre a Loopy corriendo sin parar para salvar su vida. Pero estos sinsabores no afectan en nada el ánimo de Loopy.

Así, lo vemos una y otra vez recorriendo la ciudad o el campo para ofrecer desinteresadamente su ayuda a pesar de ser un lobo. Su frase más recordada es "Soy Loopy de Loop, el lobo bueno".

Entre los capítulos que más recuerdo del gentil lobo, se encuentra el que presenta la adaptación del cuento de Ricitos de Oro y los Tres Ositos. En esta historia, Loopy se desvive por salvar de los múltiples peligros a los que se enfrenta el pequeño bebé. Sin embargo, siempre que Loopy lo rescata y lo pone a salvo y de regreso a casa, papá oso -dudando de la bondad del lobo-, le asesta un golpe en la cara o de plano, le estrella un panal de abeja en la cabeza.




En 1979 fui al cine con mi hermano Miguel y mis primos Gustavo y Rubén. Antes de la película (íbamos a ver Piraña), luego de los clásicos cortos que producía Demetrio Bilbatua y el noticiario que narraba Jorge Zúñiga, nos proyectaron –como a la vieja usanza-, una caricatura de Loopy De Loop (de hecho, esta caricatura no se creó para la televisión sino para transmitirse en el cine).

A través de aquellas imágenes me transporté a mis años de niño y jamás pensé que para que volviera a ver una caricatura del lobo bueno, tendría que esperar casi 30 años.

Ahora, puedo disfrutar como cuando era niño de aquellas sensacionales estampas del álbum Carnaval de Hanna-Barbera. También, puedo mostrarles a mis hijos el álbum de dibujos animados hechos y coloreados con mis propias manos en los que sin duda alguna, Loopy De Loop ocupa un lugar especial.  



En mi álbum, apareció en las páginas 20 y 21 compartiendo créditos con La Hormiga Atómica, Lindo Pulgoso y Los Osos Montañeses y se le dedicaron de manera exclusiva las estampas 169, 174 y 175, en las que podemos verlo alimentar a una ardilla del bosque, limpiando el jardín de Dulce Abuelita y como audaz salvavidas, listo para prestar su ayuda a quien lo necesite.

miércoles, 6 de marzo de 2013

FRANKY JR. Y SUS CREADORES BUZZ Y EL PROFESOR CONROY


En 1966 los Estudios Hanna-Barbera crearon nuevas caricaturas que los consolidarían en el gusto de los niños que tarde a tarde, se daban prisa para terminar sus deberes escolares y disfrutar de un tiempo para ver televisión. Por cierto, en el programa de Frankestein Jr. se incluía un segmento de Los Imposibles y a partir de entonces,  estos estudios iniciaron la exitosa  presentación de muchas caricaturas cuyos personajes principales tenían poderes fantásticos.    

Franky Jr es un robot de 10 metros de altura y posee una fuerza sobrehumana y la capacidad de volar, gracias a unos propulsores que lleva implantados en la espalda. Fue creado por el profesor Conroy para hacerle compañía a su hijo Buzz.

Franky Jr. viste una camisa y pantalones color verde (amarillo ocre en las estampas del álbum) y sobre su pecho lleva un logotipo en forma de triángulo, de color rojo y que lleva dibujada una enorme letra “F”. Sobre el pecho lleva sujeta con un broche dorado y redondo una capa de color morado que cuelga a su espalda. A la usanza de los héroes de aquellos años, usa unos pantaloncillos cortos de color morado, mientras que sus enormes pies calzan dos gigantescas botas amarillas.

A pesar de su gran corpulencia, Franky Jr. es un bonachón. Esconde su rostro con un antifaz negro, mientras que sobre sus parietales se pueden ver las costuras propias del robot remendado que es.

Encima de la cabeza se le instaló una antena que permite a Buzz comunicarse con él y dirigir sus movimientos desde su sofisticado aparato de control remoto (al igual que el monstruo Frankenstein, también presenta costuras en sus manos).

Apenas 18 episodios se realizaron para esta serie de caricaturas, las cuales se produjeron entre 1966 y 1967. Por cierto, el doblaje al español de esta serie y en general las que se hicieron en la misma época del tipo heroico como Los Herculoides, Shazzan, el Fantasma del Espacio, Moby Dick, Mightor, Aquaman, Dino Boy, Birdman y el Trío Galaxia y Jonny Quest, no se realizó en México, sino en Puerto Rico.

lunes, 25 de febrero de 2013

MAGUILA GORILA Y SUS AMIGOS


Lamentablemente, a mi álbum le hace falta la estampa 145 en la que se presenta a Maguila Gorila y sus amigos.

Este gorila de enorme corpulencia, apetito voraz y gran corazón,  fue comprado por el Señor Pebbles para su tienda de mascotas. Sin embargo, cuando este impaciente chaparrito se dio cuenta que nadie deseaba comprarlo, pudo darse cuenta de su error, máxime que la nueva adquisición, además de travieso, no dejaba de comer.


Desde entonces (según la narración de Carlos David Ortigosa)  Maguila vive en la tienda del Señor Pebbles (su voz estuvo a cargo de Carlos Rotzinger), y pasa el día tras el escaparate de la tienda, esperando a un comprador y comiendo bananas. La historia se repite día a día: el dueño se queja de su mala suerte y de lo que cuesta mantener a su gorila y desea quitárselo por todos los medios de encima. Por eso el Señor Pebbles ha bajado el precio de Maguila. Sin embargo, solo ha conseguido venderlo por corto tiempo (por lo general a unos malandrines que lo necesitan para robar un banco o a una agencia que precisa de una mascota para la promoción de su producto más reciente o un director de cine que requiere de una bestia salvaje para su nueva película, etc.).




A pesar de los múltiples corajes e infinidad de problemas que le ha causado su mascota, el Señor Pebbles, se ha encariñado con Maguila. Así, en cuanto presiente que su gorila no está con el dueño adecuado sale a la carrera para recuperarlo a toda costa y al precio que fuera.

La única persona interesada en comprar al gorila es su mejor amiga: la niña Chispas (Ogee en la versión original), llamada así precisamente porque esa es su palabra preferida. Lamentablemente, la pequeña niña nunca tiene dinero suficiente para comprarlo.

A pesar de su rudeza y gran corpulencia, Maguila es quizá el más tierno de los personajes de Hanna-Barbera pues representa la incomprensión, el rechazo y por momentos el absoluto abandono. A pesar de ser todo ternura y bondad, pareciera que nadie le quiere.



La serie se estrenó en 1965 dentro del programa de Pepe Pótamo. Se hicieron 31 caricaturas en tan sólo dos años de duración. Los doblajes estuvieron a cargo de Jorge Arvizu (Maguila y Chispas) y de Carlos Rotzinger (Señor Pebbles).

Maguila Gorila también apareció esporádicamente en otras series de Hanna-Barbera como El arca de Yogi. Se publicaron además, diversas historietas, cuentos y libros para colorear de los personajes de esta caricatura y un sinfín de juguetes, peluches y demás souvenirs.

En el Carnaval de Hanna-Barbera El Show de Maguila Gorila se encuentra en la página 18 (por cierto, me falta la estampa 145). Ahí comparte créditos con Punkin Push y Mush Mouse y con Ricochet Rabbit y Droop- a long.



Las estampas 148 y 149 están dedicadas a la singular pareja de amigos que integran el gato Punkin Puss y el ratón Mushmouse. En la primera de ellas podemos ver a Punkin escapar asustado luego de haber desperrado a un oso que dormía plácidamente en su cueva. En el siguiente cromo aparece esta despreocupada pareja disfrutar de un día de pesca dispareja.

Punkin Puss (El Calabaza en el álbum), es un gato desgarbado color naranja, que vive la vida sin jamás preocuparse por nada. Sobre su cabeza lleva un enorme y viejo sombrero color negro de ala ancha por la que le sobresalen las orejas. Lleva además una camisa de manga corta color rosado que vagamente cubre con un chaleco de color azul violeta. Su atuendo se completa con unos pantalones verdes que de tan desgastados que están, parecen más bien shorts (Carlos Rotzinger se encargó de prestar su voz a este personaje).


Mushmouse es un ratoncito de campo de color café, cara rosada y de grandes y redondas orejas. Al igual que su amigo, lleva un enorme sombrero de color gris, cónico en su cimera y con gran ala (por cierto, bastante desgastado). Completa su vestimenta un modesto y desalineado chaleco color negro.

Carlos Becerril y Jorge Arvizu dieron su voz a este ratoncito que habita en las montañas sureñas de los Estados Unidos. La presentación de la caricatura estuvo a cargo de Guillermo Colmenares.
Una de las caricaturas que más disfrutaba era la del simpático sheriff de un pueblo del lejano oeste. Me refiero a Ricochet Rabbit quien hacía una mancuerna digna de admirarse con su fiel alguacil, el coyote Droop-a-Long (en el álbum lo llaman Pacho Rudo).

Ricochet Rabbit es un conejo chaparrito, de color blanco, que viste chaleco negro lleno de estrellitas rojas. En su pecho luce la estrella de sheriff de color naranja. Sobre su cabeza lleva un sombre
ro azul, sobre el cual surgen sus orejas (por cierto, una de ellas alicaída).

Para completar su atuendo de guardián de la ley del viejo oeste, lleva una pistolera de la cual saca rápidamente una pistola o bien una zanahoria, según la ocasión lo amerite.




Ricochet Rabbit es extremadamente veloz. Brinca de un lado a otro cual chinampina sin ton ni son.

Por cierto, esta singular característica es su principal arma contra los forajidos que enfrenta. Ya sea para brincar o para disparar su pistola, Ricochet emite su clásico bing, bing, bing que vuelve loco a todo mundo.

¡Cuántos y qué gratos recuerdos me provoca ver estas imágenes de este conejito! Por cierto, ésta fue la última figura que llegué a tener de aquéllas figuritas de plástico que aparecían en los Tuinky Wonder y según me decían mis amigos, era una de las figuras más difíciles de conseguir (su voz en español estuvo a cargo del comediante Polo Ortín).

Droop-a-long es un coyote de color violeta. Es larguirucho y desgarbado. Se presentaba con gran sombrero verde obscuro que le cubría la parte superior de la cara, por lo que no se le ven los ojos, y del que solo surge su prominente hocico. Lleva un paliacate blanco anudado al cuello, una estrella naranja en el pecho y pistolera color café (no he podido identificar la voz del actor de doblaje que se encargó de dar vida a este personaje de las caricaturas).
Los 23 capítulos de esta caricatura se hicieron en 1964. Los 10 primeros se incluyeron en El show de Maguila Gorila, mientras que los 13 restantes se programaron en El show de Pepe Pótamo.



miércoles, 13 de febrero de 2013

PEPE POTAMO Y SUS AMIGOS SE DIVIERTEN EN LA NIEVE


Pepe Pótamo es un simpático y amigable hipopótamo explorador que viaja por el mundo a través del tiempo gracias a su globo mágico. En sus travesías se hacía acompañar de su fiel amigo So-so. Con su regordeta mano, Pepe Pótamo marcaba en la brújula de su barco, el tiempo y el lugar al que quería viajar y su nave le dirigía hasta los confines más extraños de la Tierra. Pero no todo era felicidad pues cada vez que iniciaba una aventura, invariablemente terminaba metido en algún lío. Muchas veces lo veía huir de caníbales, de tribus rijosas de indios o bien de leones hambrientos en el gran circo romano.

A pesar de estar vestido como todo un cazador, Pepe Pótamo no es nada diestro en el manejo de las armas de caza, según podemos ver en la estampa 138 del álbum. Para su fortuna, Pepe Pótamo tiene un arma recontrasecreta que usa cuando se encuentra verdaderamente apremiado. ¿Recuerdas cuál es? Cuando sus atacantes están a punto de atraparlo, se detiene, hincha sus enormes pulmones, se gira, y abriendo sus enormes fauces, les lanza su hipo huracanado grito, desatando una ventolera que ahuyenta a sus perseguidores.



Así, Pepe Pótamo escapa y corre presto al auxilio que invariablemente le ofrece el ágil So-so. Omar Jasso se encargó de darle voz al personaje de Pepe Pótamo mientras que Jorge Arvizú, además de realizar la presentación de la caricatura, realizó el doblaje de So-so.  



Para el Show de Pepe Pótamo se hicieron apenas 27 capítulos entre 1964 y 1967. Al igual que en el Carnaval de Hanna-Barbera, compartían la serie Casioso y Achú y los mosqueteros del rey: Viva, Bravo y Hurra.

Casioso es un enorme oso polar que acostumbra vestir una gorra con visera y orejeras, así como bufanda, ambas de color rojo. Sus piernas son pequeñas en comparación con su enorme tronco (a veces, utiliza unas botas negras para cubrir sus pies). Achú, es el amigo inseparable de Casioso. Es una foca de color verde que se viste como un marinero con el cuello blanco de los reclutas, el lazo negro y un simpático sombrerito muy a la usanza de los hombres del mar. Achú tiene la particularidad de que si estornuda, puede causar un gran estropicio (de ahí su nombre).  
 

Casioso y Achú viven en el Polo Norte, muy cerca de una Base Militar dirigida por el Coronel Fuzzby, quien tiene que soportar las correrías y travesuras de  Casioso, pues este oso glotón,  acostumbra pasar el tiempo rondando por la base para robar comida o para mirar televisión sentado en un cómodo sillón.

En cuanto al doblaje de la serie (23 capítulos), Omar Jasso y Jorge Arvizu se encargaron de prestar su voz a Casioso; Guillermo Bianchi dio voz a Achú, mientras que Eduardo Alcaraz hizo lo propio con el Coronel Fuzzby.

A pesar de su escasa difusión en la televisión comercial y al inclemente paso del tiempo, Viva, Bravo y Hurra (Yippee, Yappee and Yahooey, en su versión original) forman parte de las caricaturas a las que, sin duda, debemos identificar como clásicas.  Viva, Bravo y Hurra son tres perros espadachines bastante despistados que han sido nombrados por su valentía mosqueteros de la guardia personal del pequeño Rey de un pequeño reino sin nombre.

Debido a su falta de pericia, cotidianamente se meten en problemas intentando proteger a su Rey, a veces de un dragón lanzafuego, de una bruja burlona y hasta de un insignificante pero fastidioso ratón casero.  Carlos David Ortigosa se encargó de presentar la caricatura; Pedro D’Aguillón y Alejandro Cianguerotti, prestaron su voz a Viva; Guillermo Bianchi dio voz a Hurra y Juan Arvizu hizo lo propio con el Rey; sin embargo no he podido identificar quién se encargó de prestar su voz al mosquetero Bravo.
 
 

martes, 29 de enero de 2013

DON GATO Y SU PANDILLA, LA CALAMIDAD DEL BARRIO

 


Y ahora, en las páginas  del Carnaval de Hanna-Barbera aparece una caricatura verdaderamente entrañable: Don Gato y su pandilla.
 
Don Gato es el despreocupado y astuto  líder de una pandilla de gatos callejeros que se han apropiado de un barrio en la gran ciudad de Manhattan. Ahí, hacen de las suyas Cucho, Panza, Espanto, Demóstenes y el regordete Benito B. Bodoque.
 
El escrupuloso Oficial Matute, quien tiene a su cargo el cuidado de la sección en que se ubica el callejón de Don Gato, se empeña en vano por tratar de pescarlos en alguna de sus muchas pillerías y por eso, sus sueños de llevarlos a prisión terminan invariablemente frustrados.
 
Don Gato viste un desgastado chaleco y sombrero color violeta. Como líder del grupo, la mayor parte del tiempo lo dedica a idear un nuevo plan que le permita obtener a través del trabajo de sus amigos y a costa del noble y responsable Oficial Matute, grandes dividendos para dedicarse a lo que más le gusta: holgazanear y darse la gran vida.
 
A pesar de todo, Don Gato tiene un buen corazón y no le importa que su pandilla cometa alguna torpeza o desobedezca  sus indicaciones y que generalmente sus aventuras terminen con resultados desastrosos.
 
El doblaje al español que se realizó para esta serie, al igual que la música y efectos especiales, son sencillamente excepcionales. Julio Lucena se encargó de dar voz al genial e inolvidable Don Gato.
Cucho es un gato rosado con una camisa blanca de cuello alto y mangas largas. Habla como yucateco  y es el más alto de los gatos de la pandilla. A pesar de ser un gato de barrio, Cucho tiene los ojos de un gato siamés. Quienes disfrutamos esta caricatura, recordamos el episodio en que Cucho se enamora de Mimosa, una gatita de abolengo y gran clase. También, evocamos con agrado el capítulo en el que intenta obtener una cita con la afamada actriz Lola Glamour, personificando a un personaje ficticio (el Conde Chucho). La voz se Cucho estuvo a cargo de Jorge Arvizu.
 
 
Demóstenes es el gato más despistado de la pandilla. Es un gato color marrón y viste siempre una camisa azul púrpura. Además de distraído, tiene la cualidad de no saber guardar secretos. Al igual que el filósofo de la Grecia antigua que lleva su nombre, tartamudea al hablar.
 
Por cierto, este gato de párpados caídos y andar pausado, tiene un reloj de pulsera pero no saber leer la hora. En el álbum, intenta vender limonadas pero para su sorpresa, no puede realizar ninguna venta pues instaló su puesto sobre una caja de dinamita. El actor Armando Gutiérrez prestó su voz a este singular personaje de la serie Don Gato y su pandilla.
Espanto es un gato alegre y bonachón. Tiene dibujada en su cara una larga sonrisa que crece aún más cuando escucha la palabra comida. Además, es un gran jugador de billar y un excelente músico (en sus ratos libres toca el contrabajo en un grupo de jazz). Tiene el pelaje color verde pálido y gusta vestir una larga y desgastada corbata negra. Santiago Gil y Jorge Arvizu se encargaron del doblaje de Espanto en la serie de televisión.
 
En la estampa 124 del Carnaval de Hanna-Barbera podemos ver al feliz Espanto seleccionar su comida entre los desperdicios que encuentra en un bote de basura.
Panza es el galán del grupo. Es un gato color naranja (en el álbum aparece con rayas en la espalda. Se pasea feliz por los tejados en busca de nuevas conquistas a las cuales no tiene empacho en dejar tan pronto escucha la llamada del jefe de la pandilla cuando estrella como platillos, dos tapas de botes de basura. En la estampa 126, se le puede ver  entonando su serenata de maullidos, mientras un vecino molesto, desde la ventana de su casa, no duda en aventarle un zapato, a fin de callar al molesto visitante. Santiago Gil prestó su voz a Panza en las caricaturas de la serie de televisión.
 
Benito B. Bodoque es un gatito azul, pequeñín y regordete. Es ingenuo y bonachón. Viste siempre un saco blanco (aunque en el álbum es color rojo) que se sujeta con un solo botón debajo del mentón pues carece de cuello. A pesar de su inocencia, Benito suele  tener grandes ideas. Algunos capítulos de la serie de televisión estuvieron dedicados a este gracioso personaje. En "La visita de mamá" Don Gato se las ingenia para que este “redondo individuo” se presente como el alcalde de Nueva York. Tampoco podemos olvidar aquel episodio en que por error, Sonsonete lo confunde con Laslo Losla (un gran violinista) o el capítulo en que Don Gato lo presenta como heredero de una gran fortuna. Su voz en televisión estuvo a cargo de Jorge Arvizu y de Sergio de Bustamante. El Oficial Matute es el guardia que tiene a su cargo la vigilancia del callejón. Siempre está enojado con la pandilla de Don Gato y por momentos, pareciera que la captura de los gatos se ha vuelto una obsesión en él. Sin embargo, se ha encariñado con ellos y los considera parte de su familia. El episodio en que la pandilla encuentra y adopta un bebé, los gatos convienen en ponerle el nombre de Carlitos, en honor al Oficial Matute. La voz de este personaje en la serie de televisión estuvo a cargo de Víctor Alcocer, David Reynoso y en el capítulo final, Víctor Guajardo.
 
 
En el álbum, podemos ver a Don Gato y su pandilla llevar en el callejón una vida libre de preocupaciones. Así, los vemos pillar botellas de leche, hacer escándalos con tapas de botes de basura y estrellar los vidrios de las ventanas de los vecinos con sus juegos imprudentes. También, los podemos ver trasladarse al campo en busca de nuevas aventuras. Ahí, la pandilla se ve en la necesidad de trabajar para hacerse de comida. Además, fuera de sus dominios, se encuentran expuestos a todo tipo de peligros: ya sea a la fiera embestida de un toro o al ataque de un gallo de corral enfurecido. Al final, Don Gato y su pandilla regresan a la ciudad con la firme promesa de dedicarse a negocios honrados. Para cerciorarse de este cambio, Matute permanecerá atento y vigilante todo el tiempo.